
El 6 de agosto, sobre Hiroshima el cielo estaba radiante y a las 8,15 el Enola Gay dejó caer la bomba atómica sobre el puente Aioi, centro geográfico de la ciudad. Sus habitantes, acostumbrados a ver pasar los B29 sin descargar sus bombas sobre ellos, se vieron sorprendidos por aquella gran explosión que en escasos segundos arrasó la ciudad en un radio de tres kilómetros.
Mientras el ejército japonés trataba de ocultar el bombardeo a sus ciudadanos, el presidente Truman se dirigió a su población a través de la televisión: “Hace poco tiempo un avión americano ha lanzado una bomba sobre Hiroshima inutilizándola para el enemigo. Los japoneses comenzaron la guerra por el aire en Pearl Harbor, han sido correspondidos sobradamente. Pero este no es el final, con esta bomba hemos añadido una dimensión nueva y revolucionaria a la destrucción […] Si no aceptan nuestras condiciones pueden esperar una lluvia de fuego que sembrará más ruinas que todas las hasta ahora vistas sobre la tierra.”
Se estima que el 6 de agosto de 1945 murieron aproximadamente 150.000 hab. de Hiroshima. En los primeros meses después de la explosión se cree que murieron 60.000 más debido a la radiación causada por la explosión. Sin embargo, este total no incluye las víctimas a largo plazo (muchos de ellos voluntarios provenientes de otras ciudades) debidas a enfermedades causadas por la radiación.
La bomba no se hizo detonar directamente sobre los cuarteles del 2º Ejército (Castillo de Hiroshima), donde la densidad poblacional era incluso mayor que en el centro (pero exclusivamente de adultos, y militares). Ese día de verano amaneció minutos después de las 5. EE.UU podría haber tirado la bomba a las 6:00, lo que les daría una perfecta visibilidad, pero esperaron a que el centro de la ciudad se llenara de entre 100.000 y 150.000 civiles adultos (que desde las 7:00 ó 7:30 empezaban sus trabajos). Además a las 7:30 poco más de 100.000 niños y niñas entraron en las numerosas escuelas (también en el centro de la ciudad).
Al día siguiente, en las principales ciudades estadounidenses festejaron el lanzamiento de la bomba atómica sobre Hiroshima. Los medios de comunicación exclamaban: "Damos gracias a Dios por haberle dado a América la bomba atómica, porque ¿quién sabe cómo la hubiera usado otra nación?"
Por suerte ahora está Bush, los japoneses son Aliados, ahora los malos son otros y podemos tomar medidas mas civilizadas, como invadir Irak y violar todos los derechos civiles, humanos y politicos...
Ah, y revisar todos los mails