Las almas repudian todo encierro
jueves, 19 de febrero de 2009
viernes, 30 de enero de 2009
jueves, 15 de enero de 2009
martes, 13 de enero de 2009
jueves, 8 de enero de 2009
miércoles, 7 de enero de 2009
Charly hoy: escribe Palito Ortega (Revista Rolling Stone)
La hondura de la persona es misteriosa, inefable e inescrutable, incluso para la propia persona, cuando intenta, por introspección, aplicar la autodefinición. Por lo tanto, considero inútil intentar en esta carta dimensionar la hondura de tu persona.
Cierta vez un hombre recorrió un largo camino para visitar a un viejo Maestro. Cuando le preguntaron si se había tomado toda esa molestia para recibir las enseñanzas del Maestro, respondió: "No. Sólo quería ver cómo se ata los zapatos".
Vos y yo también recorrimos un largo camino. Vos y yo ya sabemos dónde nos aprietan y cómo duelen los porrazos cuando nos pisamos los cordones. Ya sabemos que, cuando uno conoce y reconoce que la realidad del hombre encierra dentro de sí tanto lo mejor como lo peor, se está volviendo hombre.
En nuestra vida natural, la vida ocurre, es un ocurrir; la vida nos sucede. La vida es sólo vida vivida. Sabemos que, cuando se hace lo mínimo posible, puede uno mantenerse "perfecto". Hacer mucho representa el peligro de cometer errores. Entonces, como es natural, el hombre real es más rico: comete muchos errores porque siempre se embarca en nuevas aventuras.
Los intachables nunca se equivocan, pero tampoco son originales ni creativos, porque para serlo hay que intentar cosas. Lo mínimo te lleva a la perfección y éste no fue ni será tu caso. En definitiva, para algunos, la conformidad es una virtud: siguen el ritmo que les marcan otros, aunque sean inferiores a ellos. Toda su virtud, su moralidad, se basa en que los demás tengan una buena opinión de ellos, y éste tampoco es tu caso.
Por muchos años transitamos caminos diferentes, hasta que una noche comíamos con mis hijos Julieta y Luis cuando llegaste y te abrazaste con ellos. Luego me miraste y con una sonrisa de niño que acaba de hacer una travesura me dijiste: "Palito, no nos peleemos más". Ese compromiso quedó sellado con un abrazo tan largo que parecía una necesidad de recuperar el tiempo perdido.
No creo en la casualidad porque todo acontecimiento está determinado por acontecimientos anteriores y puede, teóricamente, hasta ser predicho. Por algo estoy escribiendo esta carta mientras vos, contra todos los pronósticos, estás tocando el piano en el estudio, le pedís al ingeniero de sonido que te grabe y, con una voz más clara que nunca, cantás, cantás una y otra vez, la bellísima melodía que escribiste anoche. Una frase de esta nueva canción queda revoloteando por todo el estudio: Aunque no pierda la esperanza, a veces con vivir no alcanza.
No te apures, amigo. Ya estás nuevamente de pie. Ya estás escribiendo canciones tan bellas como aquellas que un día te permitieron entrar al Cielo de los elegidos para siempre. Recorrimos un largo camino, ya sabemos que en la virtud nada es excesivo y que en el placer lo excesivo es perjudicial; ya sabemos cómo duelen los porrazos cuando nos pisamos los cordones mal atados. Por lo tanto, querido amigo, no debemos permitir que el pasado retrase un solo paso hacia el futuro y, sobre todo, que ninguno de los dos perturbe un solo segundo de este luminoso presente.
Un abrazo, Ramón
Posdata: Perdón. ¡Qué alguien les avise, porque me fui del estudio y no les dije a Charly, a León, a Nito, al Zorrito, a Samalea, al Negrito García López, a Pedrito Aznar, a Fernando y a Kabusacki que dejen un momento los instrumentos y que vengan al quincho porque el asado está listo!
22 de noviembre de 2008.
Cierta vez un hombre recorrió un largo camino para visitar a un viejo Maestro. Cuando le preguntaron si se había tomado toda esa molestia para recibir las enseñanzas del Maestro, respondió: "No. Sólo quería ver cómo se ata los zapatos".
Vos y yo también recorrimos un largo camino. Vos y yo ya sabemos dónde nos aprietan y cómo duelen los porrazos cuando nos pisamos los cordones. Ya sabemos que, cuando uno conoce y reconoce que la realidad del hombre encierra dentro de sí tanto lo mejor como lo peor, se está volviendo hombre.
En nuestra vida natural, la vida ocurre, es un ocurrir; la vida nos sucede. La vida es sólo vida vivida. Sabemos que, cuando se hace lo mínimo posible, puede uno mantenerse "perfecto". Hacer mucho representa el peligro de cometer errores. Entonces, como es natural, el hombre real es más rico: comete muchos errores porque siempre se embarca en nuevas aventuras.
Los intachables nunca se equivocan, pero tampoco son originales ni creativos, porque para serlo hay que intentar cosas. Lo mínimo te lleva a la perfección y éste no fue ni será tu caso. En definitiva, para algunos, la conformidad es una virtud: siguen el ritmo que les marcan otros, aunque sean inferiores a ellos. Toda su virtud, su moralidad, se basa en que los demás tengan una buena opinión de ellos, y éste tampoco es tu caso.
Por muchos años transitamos caminos diferentes, hasta que una noche comíamos con mis hijos Julieta y Luis cuando llegaste y te abrazaste con ellos. Luego me miraste y con una sonrisa de niño que acaba de hacer una travesura me dijiste: "Palito, no nos peleemos más". Ese compromiso quedó sellado con un abrazo tan largo que parecía una necesidad de recuperar el tiempo perdido.
No creo en la casualidad porque todo acontecimiento está determinado por acontecimientos anteriores y puede, teóricamente, hasta ser predicho. Por algo estoy escribiendo esta carta mientras vos, contra todos los pronósticos, estás tocando el piano en el estudio, le pedís al ingeniero de sonido que te grabe y, con una voz más clara que nunca, cantás, cantás una y otra vez, la bellísima melodía que escribiste anoche. Una frase de esta nueva canción queda revoloteando por todo el estudio: Aunque no pierda la esperanza, a veces con vivir no alcanza.
No te apures, amigo. Ya estás nuevamente de pie. Ya estás escribiendo canciones tan bellas como aquellas que un día te permitieron entrar al Cielo de los elegidos para siempre. Recorrimos un largo camino, ya sabemos que en la virtud nada es excesivo y que en el placer lo excesivo es perjudicial; ya sabemos cómo duelen los porrazos cuando nos pisamos los cordones mal atados. Por lo tanto, querido amigo, no debemos permitir que el pasado retrase un solo paso hacia el futuro y, sobre todo, que ninguno de los dos perturbe un solo segundo de este luminoso presente.
Un abrazo, Ramón
Posdata: Perdón. ¡Qué alguien les avise, porque me fui del estudio y no les dije a Charly, a León, a Nito, al Zorrito, a Samalea, al Negrito García López, a Pedrito Aznar, a Fernando y a Kabusacki que dejen un momento los instrumentos y que vengan al quincho porque el asado está listo!
22 de noviembre de 2008.
martes, 6 de enero de 2009
domingo, 28 de diciembre de 2008
domingo, 21 de diciembre de 2008
sábado, 20 de diciembre de 2008
sábado, 4 de octubre de 2008
miércoles, 17 de septiembre de 2008
Borges escuchaba a Pink Floyd y los Beatles y detestaba a Gardel y Beethoven; que amaba la comida japonesa y que temió convertirse en un borracho
Revelaciones de KodamaAfirmó que Borges escuchaba a Pink Floyd y los Beatles y detestaba a Gardel y Beethoven; que amaba la comida japonesa y que temió convertirse en un "borracho perdido"
Martes 16 de setiembre de 2008 | 18:25
PARIS.– Jorge Luis Borges escuchaba Pink Floyd, los Beatles y los Stones; aborrecía a Beethoven y a Gardel; tenía pasión por la comida japonesa y dejó de tomar vino cuando un amigo de su padre vaticinó que se volvería un "borracho perdido", reveló su viuda María Kodama en París, donde se exponen 130 fotos de los viajes personales del genial escritor por el mundo.
"El decía que era sordo musical porque tenía sólo oído para la música de la palabra. Decía que Beethoven no le gustaba, lo que producía horror en la gente entendida; y creía que Gardel había arruinado el tango porque lo había hecho sentimental y llorón", recordó Kodama en una entrevista que concedió a BBC Mundo en París, donde se exhibe la muestra "El Atlas de Borges".
"Pero le gustaban Brahms, Bach, la música antigua, medieval, la música folclórica, la milonga y los tangos de la ´guardia vieja´ como los llamaba, porque eran como milongas: tenían letras divertidas, en doble sentido", repasó Kodama.
Tanto le gustaba Pink Floyd que "el himno para su cumpleaños no era el Happy birthday sino The Wall -dijo su viuda- La película The Wall la vimos infinidad de veces. En un momento creo que sabía de memoria el diálogo. Le gustaba ese tipo de música porque decía que tenía enorme fuerza, terrible pero vital".
Los Rolling Stones y los Beatles también "le encantaban por su fuerza increíble", reseñó Kodama, quien recordó el día en que Mick Jagger se cruzó a Borges en el Palace de Madrid y le dijo que lo admiraba después de arrodillarse y tomarle la mano.
Borges "un poco asombrado" le preguntó quién era porque no veía y cuando Jagger se presentó le contestó: "Ah, uno de los Rolling Stones".
El escritor lo conocía, además, porque Kodama le había contado que en la película ´Performance´, donde actúa Jagger, aparece una gran foto suya.
A propósito de la muestra que se exhibe en La Casa de América Latina, Kodama aseguró que el escritor "disfrutaba muchísimo los viajes" y que "no tenía una rutina" al respecto.
"Creo que si Borges hubiera tenido buena vista quizás lo hubiéramos perdido como escritor -ironizó- Hubiera sido un aventurero. No tenía rutinas, ni siquiera para escribir".
Escribía, como decía, "cuando la Musa le dictaba o cuando el espíritu lo habitaba. Si no tenía ninguna idea en la cabeza, seguía de largo y no pasaba nada", recordó la presidenta de la fundación borgeana.
Borges "era una persona de muy buen humor. Nunca lo vi enojado. Lo que lo irritaba la estupidez, las personas soberbias, la falta de ética y la falta de respeto por el otro, sobre todo", concluyó Kodama. (Télam)
Martes 16 de setiembre de 2008 | 18:25
PARIS.– Jorge Luis Borges escuchaba Pink Floyd, los Beatles y los Stones; aborrecía a Beethoven y a Gardel; tenía pasión por la comida japonesa y dejó de tomar vino cuando un amigo de su padre vaticinó que se volvería un "borracho perdido", reveló su viuda María Kodama en París, donde se exponen 130 fotos de los viajes personales del genial escritor por el mundo.
"El decía que era sordo musical porque tenía sólo oído para la música de la palabra. Decía que Beethoven no le gustaba, lo que producía horror en la gente entendida; y creía que Gardel había arruinado el tango porque lo había hecho sentimental y llorón", recordó Kodama en una entrevista que concedió a BBC Mundo en París, donde se exhibe la muestra "El Atlas de Borges".
"Pero le gustaban Brahms, Bach, la música antigua, medieval, la música folclórica, la milonga y los tangos de la ´guardia vieja´ como los llamaba, porque eran como milongas: tenían letras divertidas, en doble sentido", repasó Kodama.
Tanto le gustaba Pink Floyd que "el himno para su cumpleaños no era el Happy birthday sino The Wall -dijo su viuda- La película The Wall la vimos infinidad de veces. En un momento creo que sabía de memoria el diálogo. Le gustaba ese tipo de música porque decía que tenía enorme fuerza, terrible pero vital".
Los Rolling Stones y los Beatles también "le encantaban por su fuerza increíble", reseñó Kodama, quien recordó el día en que Mick Jagger se cruzó a Borges en el Palace de Madrid y le dijo que lo admiraba después de arrodillarse y tomarle la mano.
Borges "un poco asombrado" le preguntó quién era porque no veía y cuando Jagger se presentó le contestó: "Ah, uno de los Rolling Stones".
El escritor lo conocía, además, porque Kodama le había contado que en la película ´Performance´, donde actúa Jagger, aparece una gran foto suya.
A propósito de la muestra que se exhibe en La Casa de América Latina, Kodama aseguró que el escritor "disfrutaba muchísimo los viajes" y que "no tenía una rutina" al respecto.
"Creo que si Borges hubiera tenido buena vista quizás lo hubiéramos perdido como escritor -ironizó- Hubiera sido un aventurero. No tenía rutinas, ni siquiera para escribir".
Escribía, como decía, "cuando la Musa le dictaba o cuando el espíritu lo habitaba. Si no tenía ninguna idea en la cabeza, seguía de largo y no pasaba nada", recordó la presidenta de la fundación borgeana.
Borges "era una persona de muy buen humor. Nunca lo vi enojado. Lo que lo irritaba la estupidez, las personas soberbias, la falta de ética y la falta de respeto por el otro, sobre todo", concluyó Kodama. (Télam)
martes, 2 de septiembre de 2008
miércoles, 27 de agosto de 2008
martes, 26 de agosto de 2008
Educación de Príncipe - Julio Cortázar
Los cronopios no tienen casi nunca hijos, pero si los tienen, pierden la cabeza y ocurren cosas extraordinarias. Por ejemplo, un cronopio tiene un hijo, y en seguida lo invade la maravilla y está seguro de que su hijo es el pararrayos de la hermosura y que por sus venas corre la química completa con aquí y allá istas llenas de bellas artes y poesía y urbanismo. Entonces este cronopio no puede ver a su hijo sin inclinarse profundamente ante él y decirle palabras de respetuoso homenaje.
El hijo, como es natural, lo odia minuciosamente. Cuando entra en la edad escolar, su padre lo inscribe en primero inferior y el niño está contento entre otros pequeños cronopios, famas y esperanzas. Pero se va desmejorando a medida que se acerca el mediodía, porque sabe que a la salida lo estará esperando su padre, quién al verlo levantará las manos y dirá diversas cosas, a saber:
-Buenas salenas cronopio cronopio, el más bueno y más crecido y más arrebolado, el más prolijo y más respetuoso y más aplicado de los hijos!
Con lo cual los famas y las esperanzas junior se retuercen de la risa en el cordón de la vereda, y el pequeño cronopio odia empecinadamente a su padre y acabará por hacerle una mala jugada entre la primera comunión y el servicio militar. Pero los cronopios no sufren demasiado con eso, porque tambien ellos odiaban a sus padres, y hasta parecería que ese odio es otro nombre de la libertad o del vasto mundo.
El hijo, como es natural, lo odia minuciosamente. Cuando entra en la edad escolar, su padre lo inscribe en primero inferior y el niño está contento entre otros pequeños cronopios, famas y esperanzas. Pero se va desmejorando a medida que se acerca el mediodía, porque sabe que a la salida lo estará esperando su padre, quién al verlo levantará las manos y dirá diversas cosas, a saber:
-Buenas salenas cronopio cronopio, el más bueno y más crecido y más arrebolado, el más prolijo y más respetuoso y más aplicado de los hijos!
Con lo cual los famas y las esperanzas junior se retuercen de la risa en el cordón de la vereda, y el pequeño cronopio odia empecinadamente a su padre y acabará por hacerle una mala jugada entre la primera comunión y el servicio militar. Pero los cronopios no sufren demasiado con eso, porque tambien ellos odiaban a sus padres, y hasta parecería que ese odio es otro nombre de la libertad o del vasto mundo.
sábado, 23 de agosto de 2008
martes, 19 de agosto de 2008
domingo, 17 de agosto de 2008
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